Seguidores y Falsificadores de Francisco de Goya
La ciudad sobre la roca, 1850-75, cortesía del Museo de Arte Metropolitano, New York
Muchos de los seguidores de Goya fueron sus propios asistentes, sus aprendices e incluso también miembros de su familia. Uno de estos seguidores es el pintor Eugenio Lucas Velazquez, del siglo XIX. Velazquez es más conocido por sus copias de las obras de Goya. Se presume que hizo más de 700 falsificaciones de Goya y que copió elementos de trabajos firmados por Goya en su obra “La ciudad sobre la roca”. Hasta 1970 esta pintura había sido atribuida a Goya. Tres miniaturas pintadas sobre marfil, que habían sido atribuidas a Goya, ahora se cree que pertenecen a la autoría de Velázquez.
Otro seguidor, Agustín Esteve y Marqués, era pintor de la corte y más conocido por sus pinturas parecidas a las de Goya. También hizo muchas copias de los retratos de Goya.
Coloso, 1808-1810, cortesía del Museo del Prado, España
Ahora se presume que el Coloso de Goya fue pintado por su amigo y asistente Asensio Julia. Manuela Mena, experta del Prado dijo que "habiendo utilizado rayos x sobre el Coloso le permitieron ubicar diferencias significativas entre éste y otros trabajos de Goya”. Continúa diciendo que el Coloso de Goya reveló una iniciales descoloridas “A.J.” en una esquina de la pintura, que le hicieron relacionar la pintura que había sido atribuída a Goya a Asensio Julia. El experto en Goya Juliet Wilson-Barreau añade que al Coloso "le falta energía y una buena visualización dentro del marco de la pintura, carencias éstas que serían completamente anormales en la trayectoria de Goya.
Saturno devorando a uno de sus hijos, 1819-23, cortesía del Museo del Prado, España
Según el historiador de arte español Juan Jose Junquera, es probable que el hijo de Goya, Javier Pedro Goya y Lucientes, fuera quien firmó las Pinturas Negras. Junquera deduce que por “la técnica utilizada (oleo en lugar de fresco, en el que Goya era un experto) y la sugerencia por la que las Pinturas Negras ocupaban dos pisos cuando en realidad la casa de Goya tuvo sólo un piso mientras el vivió en ella” llevan a suponer que las pinturas eran del hijo de Goya, Javier. Javier fue el único hijo de Goya y cada tanto se lo señala como pintor. Junquera supone que sólo “un pintor tuvo completo acceso a la Quinta, al conocimiento de la obra y a la técnica del maestro” . Todos los indicios señalan llevan a una dirección: Javier, el hijo de Goya.” Javier se mantuvo económicamente vendiendo las obras de su padre. Junquera cree que el motivo de Javier para hacer falsificaciones fue el dinero que necesitaba para sostener a su hijo Mariano, enfermo crónico. Juliet Wilson-Bareau, un experto en Goya desde hace 30 años, nos explica "la única persona clave o pintor para sustituir a Goya era Javier”. La capacidad artística de Javier lleva a confusión. No hay trabajos que se le puedan otorgar con certeza, sólo la pista de un pequeño papel. En 1803 Goya vendió sus planchas de cobre para los grabados de Los Caprichos al rey para poder enviar dinero a Javier, que tenía en ese entonces 19 años, y estaba afuera para avanzar en sus estudios de arte. Cuando Javier se casó dos años más tarde, en su licencia de casamiento declaró “pintor” como ocupación. Se dice que Javier fue más un hombre de negocios que un artista y habría vendido a su madre si le hubiera sido posible.
Majas en el balcón, 1805-12, cortesía del museo Metropolitano de Arte, New York
En principio se creyó que Majas en el balcón, era una pintura que se mencionaba en un inventario de 1812 de las pertenencias de Goya, pero ahora se la identifica como una pintura recién documentada en 1835, siete años después de la muerte de Goya. Se dice que a Majas en el balcón le faltan las siniestras características de la obra de Goya y que probablemente sea una falsificación de su hijo Javier.
La lechera de Burdeos, 1825-27, cortesía del Museo del Prado, España
El mendigo cojo, Rosario Weiss, 1824-43
Maria del Rosario Weiss, estudiante privilegiada de Goya, y tal vez su hija, se dedicó a copiar al maestro como forma de aprendizaje. Hay opiniones que señalan a Rosario como probable autora de La lechera de Burdeos mientras fue estudiante con Goya. Pero también se dice que Rosario pudo haber sido el modelo de la pintura.
Rosario llegó siendo niña a la casa de Goya en Burdeos, cuando su madre Doña Leocadia Weiss, pasa a ser ama de llaves de Goya. Se dice que Rosario era en realidad hija ilegítima de Goya. Sea como fuere la trató como una hija biológica. Goya intentó encontrarle a Rosario un maestro de arte en Paris, pero no tuvo éxito. Trabajó en Francia para la familia real española y como copiadora para el Museo del Prado. Rosario también estudió copiado con un artista llamado Lacour (Pierre? 1745-1814). Después de la muerte de Goya, Maria del Rosario se hace falsificadora asociada a un “marchand” deshonesto. Murió en 1843 a la edad de 29 años.
Aquellos polvos de Segui Riera llamado así por Fr. Goya y Lucientes, 1928, Barcelona, España
Un siglo después de la muerte de Goya, el artista español Segui Riera (1858-1923) conmemoró el centenario de la muerte de Goya copiando uno de sus grabados, el Nro. 23, Aquellos polvos, de la serie Los Caprichos.
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